En Los Ángeles, la tierra comienza a temblar y los edificios se vienen abajo. La gente entra en pánico. Cuando se procede a revisar los daños todo se encuentra como si nada hubiera pasado, excepto por las calles repletas de cadáveres.
Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas;
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas. ¡¡¡Próximo servicio ocular en un año!! En cama usando teclado virtual