Así comienza una entretenida historia de carretera donde somos testigos de dos hermanos con distintos trasfondos culturales, quienes ni siquiera se conocen, con sus semejanzas, sus diferencias y hasta sus peleas.
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.