Cuando dos amigos se visten como agentes de policía para una fiesta de disfraces, se convierten en la sensación del barrio. El problema llega cuando estos "héroes" se meten en un lío muy peligroso con mafiosos y detectives corruptos de por medio.
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.