Un joven escritor intenta impresionar a una chica que conoce en Internet. Para ello le da un poco de lustre a su perfil, complicándose el asunto cuando ella se enamora de él.
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.